Viernes, 08 Mayo 2009 12:37

Nuevo Estatuto de la Universidad de Buenos Aires

Las modificaciones al Estatuto de la Universidad de Buenos Aires surgen luego de un arduo trabajo que demandó meses de reuniones entre los diversos sectores de la Universidad a fin de garantizar un amplio debate y la generación de los consensos necesarios para arribar a definiciones de esta envergadura.

Durante este proceso, los Consejeros de Convergencia Académica tuvimos una activa participación en todos estos espacios. Lo hicimos convencidos de la importancia de adecuar las normativas legales de una organización como es la Universidad Pública más grande del país a los cambios que se han producido en nuestra sociedad (les recordamos que el Estatuto anterior era del año 1966).
 
También era fundamental para nosotros continuar con el proceso de normalización institucional que comenzó con la elección del Dr. Hallú como Rector de nuestra Universidad. En ese momento una de las promesas que posibilitó los acuerdos necesarios fue la de avanzar con estas reformas.

En la última Asamblea Universitaria se aprobaron las propuestas surgidas de las comisiones de trabajo con el 87% de los votos de los asambleistas.

El proyecto del nuevo estatuto de la UBA recoge y renueva la tradición de la Reforma de 1918 e introduce un conjunto de innovaciones que reflejan posturas político - académicas que expresan las tomas de posición de los firmantes frente a las transformaciones operadas en la sociedad, el Estado y la educación general, lo que plantea renovados desafíos a la Universidad.En este sentido hemos reafirmado el principio de Autonomía Universitaria, contemplado en el art. 75 inciso 19 de la Constitución Nacional. Asimismo incorporamos el compromiso de la Universidad de Buenos Aires con la defensa de la democracia, la defensa y cumplimiento de los derechos humanos y sociales, la igualdad de géneros, la defensa del medio ambiente y la inclusión de las personas con discapacidades.

El nuevo Estatuto también hace hincapié en los valores que sustentan la enseñanza y la investigación en nuestras aulas: el espíritu crítico, el compromiso ético y la responsabilidad social; garantizando la más más amplia pluralidad de expresión, investigación y docencia en acuerdo con los contenidos de los derechos humanos.

Como punto muy importante el nuevo Estatuto se compromete con el cumplimiento del derecho a la educación superior a través de consagrar la gratuidad de la enseñanza de grado.

En sus bases también destacamos la contribución de la Universidad a la resolución de los problemas nacionales y latinoamericanos, a partir del desarrollo de conocimientos en relación con la enseñanza, la investigación y la extensión, valores primordiales de la Reforma de 1918.

En el título I (de las estructuras académicas y las funciones de la Universidad) se introduce la posibilidad de crear establecimientos educativos de nivel primario para investigar y practicar cuestiones pedagógicas y organizacionales novedosas. Se reconoce a la Biblioteca como unidad organizativa esencial de apoyo a los fines de la Universidad y se incluyen aspectos vinculados al mejoramiento de la calidad: autoevaluación y renovación curricular permanente, articulación entre carreras para favorecer la movilidad de los estudiantes, establecimiento del valor práctico de la enseñanza y no como mera repetición teórica de contenidos y se contempla el principio de igualdad de posibilidades y oportunidades educativas.

También trabajamos fuertemente para que el nuevo Estatuto destaque y promueva la vinculación de los graduados con la Universidad a través de ofrecer programas de actualización permanente y la posibilidad de trabajar en institutos y departamentos.

Asimismo promovemos especialmente la formación docente a través de el establecimiento de una carrera de formación, la actualización permanente a través de cursos y seminarios sobre temáticas vinculadas a las respectivas asignaturas y cursos de metodología de la enseñanza e investigación.

De la misma manera queda establecido que estos espacios de formación podrán ser gratuitos según lo estipulen los Consejos Directivos y el Consejo Superior.

Creemos que estas modificaciones representan algunos de los cambios que nuestra Universidad debe encarar. Seguramente nos queda aún mucho trabajo por delante, pero estamos convencidos que la participación en los espacios reales de debate y generación de consensos y garantizando la institucionalidad de nuestra Universidad son las formas responsables de ir avanzando en las transformaciones que debemos encarar.